El Blog
Cuadernos de viajes de otros
Alojado en
|
Agosto del 2005
La excusa perfecta para subirnos por fín a un tranvía fué ahorrarnos la cuesta que lleva al miradoiro de Santa Luzía para comenzar la visita al más pintoresco barrio de Lisboa: Alfama.
Durante algún tiempo tuve a la vista, diariamente, una lámina de este mirador. Cada día la veía sin mirarla. A veces dejaba vagar la vista sobre los tejados y mi imaginación se apoyaba en la baranda. (No sabía de qué lugar se trataba, aunque sí que era en Lisboa). Cuando llegué al mirador reconocí el lugar: fué como si acudiese a una cita, que sólo en aquél instante supe que tenía...
Mi postal, con Mariví, y una grúa añadida


Tejados de Alfama, con la cúpula de Santa Engracia
Descendimos al barrio de la Alfama y en pocos metros fué como entrar en otro lugar: una pequeña ciudad parada desde hace décadas, pero sinembargo con mucha vida.
Nos adentramos en el barrio por la rua Adia, tortuosa y con escaleras, tiene un emparrado con uvas, --de las que comimos-- y una fuentecilla de piedra.

Mariví bajo la parra de dulces uvas, y junto a la fuente - lo mío con las fuentes fue amor a primera vista-
Alfama es muy peculiar, sucio, viejo, y sin embargo con tanto encanto... los vecinos descansando y charlando en las placitas; paseando al perro; colocando los puestecitos en la calle; tocando un instrumento triste en un banco; hablando en las puertas de las casas ó desde la ventana; haciendo la compra... todo esto conviviendo de una manera natural con el turista despistado o los ruidosos grupos con su guía que, repentinamente, doblaban una esquina e invadían tiendas y calles...
Tienda de alimentación.

Pescadería (las sardinhas greladas es un plato frecuente). Hace algunos años las "varinas" o vendedoras de sardinas iban ofreciendo el producto por estas calles...

En esta tasquita tomamos un "refrigerante" -que esto me recuerda el líquido ese que se le pone a los coches- una cervecita fresca y un bollo de pan de ésos que tienen chorizo por dentro...

La tasca me gustó por cutrecilla, ésta no era para los turistas, y varias parroquianas la visitaron mientras estuvimos allí...
Los turistas debemos ser para estas personas algo molesto y cotidiano que hay que soportar como las moscas, que pesadas y atontadas con el calor, forman parte del entorno.
A las 2 de la tarde, con el sol en lo más alto, estábamos sentadas bajo una sombrilla enuna terracita de un pequeño restaurante que ofrecen comidas típicas portuguesas para los turistas. Allí el camarero repartía cartas y sonrisas, frases simpáticas en todos los idiomas para las mujeres sudorosas y hambrientas (somos mayoría de mujeres las que visitamos Lisboa, por lo que he visto). En su afán de agradar estuvo un rato espantando las moscas que se nos venían a posar en los platos él mismo, y luego tuvo la brillante idea de ir a buscar un matamoscas en aerosol para rociar las mesas... ¡yo, particularmente, prefiero compartir mi comida con las moscas que envenenarme con RAID¡ Le perdonamos por lo que nos hizo reir y por un postre que nos recomendó, uno de la región del Alentejo llamado "siricaia", o así sonaba.





Esta es una casa en lo que fuera el barrio judío, del siglo XVI.
La calle donde está esta casa termina en una placita con un arco, y algunos azulejos, donde está a "fonte do poeta". Al lado de la fuente hay una placa, donde está escrito un poema de António Boto :
FONTE DO POETA "Nesta fonte que fala na surdina de qualquer coisa que eu não sei ouvir matei agora mesmo a minha sede e sentei-me ao pé dela a descansar.
Não havia no ar mais do que a luz finissima da tarde num adeus... Uma luz moribunda e solitaria a despedir-se frágil pelos céus.
E à medida que a luz se diluia nas sombras que nasciam lentamente a fonte no silencio mais se ouvia. Mais limpida, mais pura e mais presente...
Anoiteceu. Ninguém, só a voz dela só essa voz... Ao longe num desmaio o timbre vivo e pálido de um grito. Levantei-me. Deixei-a. Tristemente acendeu-se uma estrela no infinito." ANTONIO BOTO


En esta foto de abajo hay una puerta en mitad de la pared. Me dijeron que se accedía a ella a través de una escalera de quita y pon. Cuando el marido no estaba en casa, la escalera se quitaba. una manera de preservar la virtud de las mujeres, supongo. Tampoco sé si esta explicación es cierta. Pero no me extrañaría.

.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Toda Alfama está siendo restaurada, respetando tejados y fachadas. Su fisonomía exterior no cambiará, pero sí su interior que pasará a ser cómodo y moderno. Esperemos que no cambie el sabor auténticamente popular de este barrio lisboeta que me encantó por ser tan particular, único.

|
El Hotel
Si vas a un hotel de 5 estrellas... ¡lleva mucho dinero! Yo jamás había pisado un hotel de lujo, y llevaba la boca abierta como una paleta mientras caminaba por el hall... tuve que reprimir el gesto para no impedirle al botones que se llevara mi mochila.
En la habitación todos los detalles: que si plancha, secador de pelo, caja fuerte (¿? qué podría guardar yo?), cosas para preparar café y té, una nevera llena: champán, refrescos, zumos, pistachitos, chocolatinas... la tele con mil canales, conexión a internet, la decoración, las vistas... allí está la carta de precios del servicio de habitaciones (humm... no, me parece que no pediré nada).
En recepción siempre 5 ó 6 personas para atender tus preguntas, te sugieren que visites la piscina, la sauna, el gimnasio, el salón de masajes, la peluquería... Te avisan que el bufet será entre las 6 y las 10... (18 euros me parece mucho para desayunar!). (El garaje muy bien, claro que por 16 euros le podían dar un masaje al coche)
Comedor del desayuno
Para el desayuno espectacular solo bajó Marivi una vez. Que no se diga: zumos, frutas, quesos, panes y tostadas, bollos, pasteles, salchichas, huevos duros, pasados por agua, revueltos, bacon, embutidos, cereales y ¡un oloroso café!
Para el desayuno espectacular solo bajó Marivi una vez. Que no se diga: zumos, frutas, quesos, panes y tostadas, bollos, pasteles, salchichas, huevos duros, pasados por agua, revueltos, bacon, embutidos, cereales y ¡un oloroso café!
Pero la mayoría de los dias desayunamos en el centro... y gracias a eso descubrimos cafeterías muy populares donde también tienen unos desayunos completísimos con hermosas frutas tropicales, panes, bollos, buñuelitos, croquetas y cosas de ésas... y en nuestro ambiente, osea metiendo el codo para acceder a la barra, o tratando de enviar mensajes telepáticos al camarero, entre el bullicio de currantes y mañaneros. Pero esa es la vida de la ciudad!
Desayunando

Para aprovechar la nevera y no consumir sus productos (4 euros una lata de cocacola) hicimos nuestra propia compra de golosinas y refrescos. Es entretenido ir al supermercado en otro país: las marcas de las multinacionales son como viejos conocidos que surgen de repente entre los nombres extraños de galletas y refrescos. Lo que es estupendo es usar los euros y no tener que andar echando las cuentas con el cambio de moneda.
Una buena cosa del Hotel fué la piscina, y gratis! con el calor que hacía era un verdadero gustito. Allí estuvimos sintiéndonos "de vacaciones", en la tumbona mirando al cielo azul, con el cuerpo mojado y fresquito.
O las vistas... Las vistas también eran gratis. Nuestra habitación en el piso 12, y se veía hasta el Tajo, el puente 25 de abril...

Esta vista es desde el "restaurante-mirador" en el piso 25, donde sirven la cena en el hotel.
Fuimos a cenar el último día allí. Quisimos que fuera como el colofón de la visita a Lisboa con la ciudad extendiéndose ante nuestros ojos: la cena especial, el vino y un brindis por este viajecito inolvidable.
El resto de los dias cenamos por Lisboa, en el centro.
En resumen que estos hoteles están muy bien para que te lo pongan todo por delante, no tienes más que sentir una pequeña necesidad y ellos pueden satisfacerla... Estaría a favor si TODOS pudieran permitirselo unos dias al año. Pero es tan escandalosamente caro, que resulta casi indecente.
|
Moverse en Lisboa
Una de las cosas que más me gusta de Lisboa son sus tranvías. Parecen un poco anacrónicos, pero ahí radica su encanto. Además tienen que deslizarse sobre sus raíles, con lo que es obligado un carril "solo bus"... por ese carril circulan también los autobuses y los taxis.
Esto contribuye a que el tráfico sea fluido y ligero, y que apenas haya atascos. Seguramente aplican aquello de "o te quitas o te aparto" El transporte público está muy bien, tienen además el metro e incluso funiculares.
Vi algunos autobuses que funcionaban con energía limpia...

Este es el funicular de Lavra
Y... además el que avisa no es traidor!

Mariví en el funicular

El tranvía

Los taxis merecen un capítulo aparte.
No sé si clasificarlos, son bastante temerarios. Circulan por su carril de transporte público y se toman muy a pecho lo de llevarte rápido: tocan el cláxon, gesticulan y mascullan. La carrera se parece un poco a una montaña rusa debido a la velocidad y a las abundantes cuestas.
Como anécdota tengo que contar que el último día cuando iba a la estación a tomar el tren, me equivoqué de estación. Al llegar le digo "esto no es". Me pregunta que a qué hora sale mi "convoy" y parece que media hora no era mucho, porque hizo maniobras antireglamentarias, se metió marcha atrás por dirección prohibida¡¡¡¡¡ y aun tuvo tiempo para informarme que la estaçao de oriente había sido un proyecto de un arquitecto español.
La verdad es que la estación merece la pena: en un primer vistazo semeja una ciudad futurista de una película de ciencia ficción de los años 70...

|
La vida de turista.
La vida de turista es muy cansada. Lo quieres ver todo, y eso es a costa de caminar y caminar, y descansar poco.
Para eso se necesita un plano, una cámara de fotos, un calzado apropiado, y un bolso o mochila donde llevarlo, junto con un pequeño refrigerio, ¡nunca se sabe si se podrá encontrar un sitio para comer! Un sitio: me refiero a ese local lleno hasta los topes, donde todos los demás también son turistas y se oye hablar un ruidoso castellano y algo de inglés o francés... Los españoles nos distinguimos (aunque estemos callados) porque invadimos las barras de los locales sin respetar los turnos y nos saltamos las colas.
A nosotras lo que mas nos gusta es probar las delicias locales y las comidas típicas.

En la antigua confeitaria de Belém venden "como rosquillas" los pasteis de nata (que son de crema) Esta pastelería es de las más antiguas y ha ido añadiendo salones y más salones hasta ser un completo laberinto.
Y la comida siempre es el primer contacto con la vida local!
El segundo paso para cualquier turista del mes de agosto es hacerse una foto en cada sitio que mencionan las guías!
Puente 25 de Julio

Estación del RoÇio

En la plaza del Rocio

Baixa. Plaza da Figueira

Torre de Belem

Elevador de Santa Justa

Plaza do Comercio

El monumento a los descubridores

Estábamos deseando recorrer los barrios típicos: Alfama, Bairro Alto, Chiado, A Baixa... encontrar chafarices y azulejos y buscar los tipos populares característicos que habíamos oído que forman parte del paisaje lisboeta: limpiabotas, vendedores de lotería, varinas, aguadores... aunque ya supiéramos que solo existen en el recuerdo...
Una noche fuimos a cenar a una pequeña taberna en el Bairro Alto, para escuchar fados en directo.

Primero cantó un chico, y con los postres comenzó a cantar la dueña de la taberna, que nos gustó más, porque le ponía mucho sentimiento.

Y después nos pasamos por el famoso café A Brasileira, donde paraba Pessoa

y nos fotografiamos junto a una escultura que está en la terraza entre los clientes.

También visitamos los jardines a Estufa Quente y a Estufa Fría.

En la Estufa fría

Descansando un rato en un banquito
Con los nenúfares

Entre los helechos

No hemos visitado museos...el único al que fuimos fue el de antiguos carruajes. Impresionaba un poco ver los terciopelos raídos por el tiempo donde los reales culos se habían sentado siglos atrás!

Preferimos callejear... aún así no nos dió tiempo a visitar el mercadillo de Ladra... pero Mariví compró a los artistas de la calle algun cuadro,

y en una tienda muy antigua compramos café!!!! Aunque las compras grandes las hizo en un centro comercial.

Gafas ofrecidas por un vendedor ambulante.
|
Acordar da cidade de Lisboa, mais tarde do que as outras, Acordar da Rua do Ouro, Acordar do Rocio, às portas dos cafés, Acordar E no meio de tudo a gare, que nunca dorme, Como um coração que tem que pulsar através da vigília e do sono.
Pessoa
(Despertar de la ciudad de Lisboa, más tarde de lo que las otras, Despertar de la Rua do Ouro, Despertar del Rocio, a las puertas de los cafés, Despertar Y en el medio de todo la estación, que nunca duerme, Como un corazón que tiene que pulsar a través de la vigilia y del sueño. )
|
En junio hice un pequeño viaje a Málaga aprovechando una semana de vacaciones.
Fui invitada por mi amiga Marivi a su casa, como otras veces.: como anfitriona no la hay mejor,
siempre atenta a tus necesidades e intentando complacer en lo posible...
pero las dos nos llevamos como el perro y el gato ¡demasiados generales para tan poco ejército¡
Ya conozco muchos pueblos del entorno de Málaga, de anteriores visitas.
Esta vez, quería tener unos dias tranquilos, disfrutar del sol, de la suave temperatura del mar Mediterraneo,
de la rica gastronomía andaluza... de las noches cálidas y de los olores a jazmin...
Pero aun así, nos escapamos el fin de semana hasta un pueblo del interior que yo no conocía: Ronda.
Recogí en la red algunas fotos de esa ciudad y las pondré, alternadas con las nuestras...
así me enrollo un poco... yo voy a la esquina y parece que fui al Taj Majal...
Esta es Ronda, una pequeña ciudad del interior de la provincia de Málaga
El poeta RANIER MARIA RILKE (1.875-1.926), Visitó Ronda en 1913, y escribió:
"Todo aparece apiñado, elevado en el aire transparente y expuesto ante el juicio perpetuo
de un vasto círculo de montañas, unas de más edad que las otras.
No hay cosa más inesperada en el mundo que esta ciudad española, salvaje y montañesa..."
Este es el Puente Nuevo (siglo XVIII) que une las dos partes de la ciudad:
Una callecita en la parte antigua de la ciudad:
En esta parte histórica, teníamos nuestro hotel "jardin de la muralla",
efectivamente los jardines verdes del hotel, con árboles frutales (cerezos, nísperos, manzanos...)
con fuentes y piscina y los cantos de los pájaros eran un verdadero paraíso en los dias calurosos
Esta foto es mía: al fondo se ve Ronda, desde el jardín del hotel.
.
Esta foto la hice sobre las 9 de la mañana.
Antes de desayunar. Las cerezas fueron mi primer desayuno...¡qué ricas¡
recién cogidas del árbol, con el sonido de los pájaros de fondo..
Se ve parte del jardin del hotel, incluídas las tumbonas en que la tarde
anterior habíamos estado tomando el sol.
La primera noche en Ronda fue muy calurosa.
En una placita rodeada de restaurantes con terracitas cenamos algo...
al aire templadito... el cielo azul añil contrastaba con el blanco y albero de las casas... bandadas de golondrinas bailaban dibujando sus siluetas contra el cielo...
Por la noche recorrimos el barrio antiguo y tomamos nuestras tapitas por la fresquita...
En otra callecita que daba a la famosa y mas antigua plaza de toros de españa
nos tomamos un vinito "Malaga virgen"...
hummm dulcecito, pasito a pasito viajaba a la cabeza...
Al otro dia tempranito paseamos por donde está el Puente Nuevo
sobre el Tajo de Ronda, un paisaje espectacular, da tanto vértigo mirar abajo,
que suben hormiguitas por los pies y se te encoge el estómago...
(no suficiente para que te quite el hambre)...
un paseo muy agradable por la alameda...
Plaza de toros de Ronda.
Visitamos la plaza de Toros, con su museo donde viene toda la historia del toreo
en Ronda. Yo no soy aficionada a los toros, más bien pienso que se debería cambiar
la fiesta y no matar al toro... pero en fin, es una costumbre y tradición ancestral y
no podía dejar de admirar las láminas de Goya, mirar con un poco de repelus
los trajes de los toreros cuyos nombres figuraban en los antiguos carteles...
Hicimos fotos en la plaza, en los burladeros ("burlaeros") en las gradas...
hacía tanto calor... un dia tan luminoso...
otra vez el color amarillo del albero contrastaba con el azúlisimo del cielo...
recordé a García Lorca, el poeta granadino, cuando habla de las 5 de la tarde,
la hora de las corridas de toros...
LA COGIDA Y LA MUERTE
A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones del bordón a las cinco de la tarde. Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. ¡Y el toro, solo corazón arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde, cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. El toro ya mugía por su frente a las cinco de la tarde. El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde, y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. ¡Ay qué terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde!
Después de la visita a la Plaza de Toros -tiene mucho que contar esta plaza,
su historia y la importancia que tuvo en el mundo de la tauromaquia- pero no lo voy a contar yo,
que para eso ya está Google-.enfrente mismito de la plaza,
comimos en una terraza de un restaurante que tiene una fuente entre las mesas,
todo el techo lleno de ventiladores a toda pastilla, y allí viendo pasar a los turistas extranjeros
blancuchos y trastornados con el calor, con el rumor del agüita y el aire refrescado nos comimos
unos platos típicos divagando sobre si tan gordas y viejas como eran aquellos que iban por allí con dos bastones y varios flotadores de grasa en la cintura seríamos capaces de movernos
-aunque fuera lentamente- como lo hacían ellos
Y con esos misterios sobre las grasas, la vejez y la temperatura nos fuimos a nuestro
maravilloso y fresco jardin del hotel... Marivi se entretuvo jugando con los chorros de los aspersores
sobre el césped y cogiendo cerezas y yo me bañé en el agua fresquita de la piscina,
mientras las palomas se hacían arrumacos en la muralla centenaria que daba sombra al jardín...
Aquí en el norte tenemos un poco la creencia de que el paisaje en el sur es monótono y árido.
Ya desde la primera visita cambié de idea, porque es variado y rico en matices, cambiante y sorprendente.
En el camino de Ronda, el sol y el silencio. Los campos de trigo reflejaban la luz como la más blanca arena de una gran playa viva...
El sol sigue tomando su forma hasta convertirse en flores...
Y así, el camino de vuelta se hizo muy entretenido, oyendo buena música, y observando el paisaje. Resultaba fácil imaginarse bajo esas viejas encinas del camino, como en el frio otoño, bandoleros de la sierra cercana, harian un descansito a sus caballos en esos caminos y se comerían cortada a navaja unas buenas rodajas de morcilla...
|
El verano es una buena época para visitar el norte, por aquello de que hace menos calor.
Mi compañera de escapaditas, Mariví, estaba pasando unos días en Coruña y nos montamos en mi ford-ito a pilas con la idea de recorrer Asturias y Cantabria lo que nos diese tiempo, sin agobios, en una semanita.
La idea era pasar por León -yo tenía interés en conocer la catedral y los locales de comer y beber de por allí- para entrar después en Asturias, visitando Oviedo, hospedarnos cerca de Arriondas, Cabrales y Picos de Europa, y en Cantabria: Bárcena, Santillana del Mar, y el regreso por la costa, visitando los pueblecitos costeros hasta llegar a Coruña, de vuelta.
La primera parada fue en Astorga, estaban en fiestas, y toda la ciudad estaba un poco cambiada... Además de visitar el palacio episcopal (donde Marivi fue perseguida por la celadora) dimos una vuelta por la feria. Había algunas manifestaciones artísticas, pero desde luego la más sorprendente fue en una plaza donde la fuente central estaba rodeada por montones de zapatos, de todos los tamaños y colores, dejados allí como olvidados...
Continuamos para León y esa noche vimos la catedral iluminada, la casa botin y sobre todo degustamos los magníficos embutidos en la zona de los bares y pubs. Había muy buen ambiente, yo me lo perdí un poco porque me encontraba un poco griposa. Pero al otro día por la mañana, paseando por el barrio antiguo nos encontramos de bruces con un mercado en plena Plaza del ayuntamiento, con lo que nos gustan a nosotras los mercados, este tenía de todo: capones vivos atados por la patita, pobres, todo tipo de chorizos y embutidos, uvas "de vino" -no de mesa- que son las que me encantan... compré bastantes para comer por el camino a Oviedo.
En Oviedo nos extrañó encontrarlo un poco vacío... ¿dónde estaba la gente?, al lado de la catedral festejaban una boda con gaiteiros.
Comimos una comida deliciosa con una receta de pescado típica... Cuando llegamos a Arriondas, y buscamos nuestro hotel en el campo: en Cuadroveña, un sitio precioso en medio del campo. Cuando dejamos las maletas y abrimos las ventanas para ver la estupenda vista pronto sería de noche, y se oían los grillos, y los perros ladrando a lo lejos de vez en cuando...El aire olía a limpio, y se respiraba paz y tranquilidad...
Cenamos algo en Arriondas y fuimos a descansar, teníamos al día siguiente la excursión a los Lagos de Covadonga.
Subiendo por una carretera con mucha vegetación, llegamos a Covadonga, pero continuamos hasta arriba, a los lagos, para aprovechar la mañana.
Toda la carretera y los montes, mientras subiamos hacia los Lagos de Covadonga estaba llena de vacas con sus cencerros, ellas eran las dueñas y te miraban despistadas, pero no sorprendidas, y desde luego, sin inmutarse...
Mariví posando con las vacas "aparcadas".
Hacía mucho calor, y había muchos turistas, trasiego de coches... es una pena. Yo soy de las que va en coche a todas partes por mi baja forma física, pero creo que no debería estar permitido el paso de los coches. Tal vez podrían solucionarlo poniendo un determinado número de autocares especiales al día. Y potenciar la subida para senderistas con algunos servicios por el camino.
Con el hambre de las 2 de la tarde, bajamos de nuevo para ver "la santina" que Mariví estaba interesada. Yo no, porque soy una descreída. Fuimos a ver la cueva donde esta "la santina" o Virgen de Covadonga, que se supone que ayudó a Don Pelayo a expulsar a los arabes sarracenos que habian ivadido
estos pueblos allá por el siglo X...
Y ese nombre de Don Pelayo tenía un precioso restaurante, donde me invitó Mariví a comer una selección de quesos de la zona... al fresquito, con maravillosas vistas, con aparcamiento propio... qué bien viven los ricos... mientras las miriadas de turistas luchaban cuerpo a cuerpo por conseguir donde dejar el coche a menos de 3 km. de la cueva...
Restaurante en Covadonga

Teníamos reserva en un hotel rural en CABRALES que es la comarca más alta de Asturias, la puerta de entrada a los Picos de Europa,la cuna del famoso queso Picón o de Cabrales. Aunque allí hay la mayor variedad de quesos de toda Europa, porque cada pastor puede tener su propia manera particular de elaborar un queso.Tienen cuevas con un determinado grado de humedad donde estos fuertes quesos fermentan y se hacen...
Mariví posando en la ventana del Hotel en Cabrales. ¡vaya vista eh¡
El turista que va allí se dedica principalmente a hacer rutas de senderismo,
descender los rios en canoas o, los mas atrevidos, escalar algun picacho. El mas conocido de la zona es el Naranjo de Bulnes. Una mañana subimos al mirador en coche, claro está, en cada recodo estábamos a punto de caer por el barranco. Mi admiración para todos los que habían dejado el coche abajo -que es lo que se debe de hacer- . Estuvimos allí un buen rato admirando el paisaje y mirando al pico, con la duda si acercarnos atravesando la tierra al pueblo de Bulnes -el acceso es a través de un túnel- Un señor muy mayor que subía tranquilito, si, digo, tranquilito, por la empinada cuesta, (vivía todavía bastantes metros más arriba del mirador), nos estuvo contando como era la vida allí cuando él era joven y estaban casi sin contacto con la civilización.
Ibamos dispuestas a hacer la ruta del Cares, ropa, calzado, mochila con picnic... y cuando llegamos al lugar donde se deja el coche... ¡cielos, una procesión!, ah no, era media españa que se disponía a hacer la ruta... entre las pocas ganas de andar y lo poco apetecible que parece meterse por un camino lleno de gente... mejor nos fuimos a comer el picnic a una pradera tranquila, y nos tumbamos al sol a hacer la digestión... Además, yo tuve mi parte emocionante... fui a hacer pis entre los arbustos al lado de un riachuelo y de repente veo una culebra nadando entre las piedras con una ranita verde en la boca, que todavía movía las piernas, o eso me pareció... lancé un grito,como en las pelis, e inmediamente escuché la puerta del coche que se cerraba... me extrañaba que mariví no viniese a ver qué ocurría, hubiera querido mostrarle la culebra... y me la veo encerrada en el coche, ¡con los seguros puestos! valiente ayuda. Si es que una no puede ir al campo con una pijita de ciudad.
Una mañana hubo una feria "medieval" en Cabrales. Allí tomamos chorizo a la sidra y compramos sidra, queso y productos típicos. Muuuuchos productos típicos.
Nosotras hacíamos turismo tranquilo y consumista.
Pequeñas excursioncitas, disfrutando del paisaje.
Una tarde subimos a un pueblecito que se llama Sotres, por una carretera increíble, sube, sube, que parecía que subíamos al cielo... Camino de Sotres nos encontramos al borde mismo de la carretera con este puente de la fotografía. En Sotres cenamos una fabada ¡para recordar en el futuro!, tampoco había mucho más que pudiéramos hacer allí, salvo un par de tiendas para turistas, algunos hotelitos y restaurantes, el pueblo es muy pequeñito y ofrece el interés paisajístico principalmente.
Imagino que distinto es para los montañeros y senderistas. Lo malo fué al bajar, oscuro como boca de lobo, sin cruzarnos con un solo coche... por aquella carreterita estrecha y zig-zagueante. Ya me veía en el barranco.
Puente en la carretera de Sotres
Otro día nos acercamos hasta Potes, desde Cabrales. La carretera va encañonada en un desfiladero, el paisaje es impresionante, pero un poco opresivo para los acostumbrados a los paisajes abiertos, como le ocurría a Mariví, que le daba algo de claustrofobia.
Es una carretera nacional peor que una comarcal, ya se podía gastar un poco de dinero el ministerio... por ella entramos en el Valle del Liébana . Hasta hace poco solo se podía acceder a él a través de desfiladeros peores que el que acabábamos de pasar, que podían quedar bloqueados por la nieve. Por eso era el último reducto de los irreductibles...
Este valle no fué invadido ni por los romanos, ni por los árabes... al contrario en él se escondían las gentes huyendo de los invasores...
En Potes,se celebra los lunes un mercado muy colorista con ganado y productos de la tierra. Me dió pena perdermelo.
En esta foto estoy yo en Potes, junto al río.
Potes está abierto al turismo, con muchos mesones y tabernas, restaurantes y hoteles. Tiendecitas de productos típicos como la miel y el orujo de la Sierra del Oso...
Gastronomía del valle de Liébana
Yo cené el cocido liebaniego, que me llevó hacer la digestión
por lo menos 5 horas... pero estaba buenísimo. No me extraña que sea típico para los del lugar, en invierno con el frio, le dará muchas calorías...
Mariví posando en la ventana del hospedaje: casa de la frama. Como se ve, yo tenía una fijación por fotografíar las ventanas y sus vistas, con modelo incorporada.
Existe una leyenda, que tiene que ver con un oso y un buey... pero esa es
otra historia... el caso es que allá por el siglo VIII vivió por este valle el Beato de Liébana. Escribió los "comentarios al Apocalipsis" cuando aún no
existía el español como lengua. Escribió en latin, claro está´, y él fué el
primero en "iluminar" sus manuscritos, por eso desde entonces a este
tipo de códices se les llama "BEATOS"...
En el Monasterio de Santo Toribio, están expuestos en vitrinas unos 30 códices, abiertos por las páginas más mágicamente iluminadas...
Aquí estoy posando delante del monasterio de Santo Toribio.
Decidimos pasar a Bárcena La Mayor atravesando el desfiladero de la Hermida y recorriendo una carretera de montaña, señalizada prohibido circular a más de 30 km/h, con puertos y barrancos, la verdad que hubo algunos momentos en que pensamos que nos habíamos equivocado, porque nos llevó mucho tiempo... nos entró hambre, no encontrabamos más que pequeñas aldeítas, en una de ellas encontramos un restaurante de carretera para descansar de tanta curva y reponer calorias.
Llegamos a Cabezón de la Sal y de allí tiramos para Barcena Mayor. Esta última parte del recorrido era una carretera muy buena, un camino sosegado entre bosques autóctonos de avellanos y frondosos castaños, todo vegetación.
La carretera termina allí. Comenzó a lloviznar, y aunque esto deslució un poquito la visita, también ganamos imaginar cómo sería vivir allí en pleno invierno...
Barcena
Este pueblo de Bárcena la Mayor está declarado conjunto histórico-artístico,
allí se conserva la casa más antigua de arquitectura popular de la zona...
no se puede construir nada moderno, todo está como detenido en el tiempo...
Ni siquiera hay tiendas para turistas ni montones de tabernas y terracitas. Solamente encontramos una tienda de productos de la zona y dos de artesanía en madera y un par de bares o mesones.
Cuando llegamos a Santa María del Mar, yo estaba cansadísima y mi malestar había regresado. El pueblo entero estaba tomado por los turistas.
El hotel que teníamos en la calle principal había traspapelado nuestra reserva, allí esperando con las maletas, el calor y el cansancio... Mariví se encargó de todo, menos mal, porque a mi me daban ganas de irme a dormir al coche directamente. Desde el hotel que metieron la pata nos gestionaron otra habitación en otro, no tan bonito, pero con unas personas muy amables y atentas. Y menos mal, porque esa noche me sentí verdaderamente indispuesta, ayyyy qúé malita. Y por la mañana tempranito le prepararon a Marivi una manzanillita para que me trajera a la habitación... Ese dia teníamos vez pedida para visitar la Cueva de Altamira, pero yo no podía con mi alma, y fue Marivi sola, antes me trajo de un restaurante un tuper con una merlucita a la romana, que a mí solo me producía náuseas sólo de mirarla.
Allí en mi camita, viendo la vaca que pastaba en un prado desde mi ventana, me puse al día de los líos de aqui hay tomate con la duquesita. Cuando volvió Mariví traía muy mala cara, que si el calor, que si el estómago... segun dijo fué ver la vaca desde la ventana, pensar en la leche y tener que ir a vomitar al baño.
Pues estamos buenas. Allí las dos tiradas echas polvo. Al atardecer bajamos a comprar remedios a la farmacia.
Ya se nos habian quitado las ganas de seguir a Santander... decidimos venirnos despacito al dia siguiente y dormir por el camino si nos apetecía.
Emprendimos el regreso ya mucho más restablecidas, aunque débiles, y cagándonos en Santillana del Mar.
Vinimos parando en los pueblitos como Comillas, San Vicente de la Barquera, Ribadesella, Cudillero, Luarca, y Ribadeo (en Galicia ya)... cerca de allí está la Playa de las Catedrales, que le llaman así, porque rompe el mar con fuerza y fué horadando cuevas en los acantilados y dando formas caprichosas a las rocas...
Playa de las Catedrales
A pesar de enfermar, me ha encantado el viaje. Y el pequeño ford se portó, a pesar de sus añitos y sus achaques... pero la próxima, mejor en el BMW de mariví :-p
|
|