Un dia fuimos de excursión a Sintra.
Sintra está a 30 km. de Lisboa. Pasamos allí el día, después de visitar el Paço da Pena, comer en su lujoso restaurante, (con su airecito acondicionado, mientras afuera los pájaros caían fritos de los árboles)...

En el restaurante do Paço de Sintra
Ya caída la tarde, fuimos a ver el pueblo, y el museo del juguete. A Mariví le gustó todo el museo, las muñecas antiguas, las casas de muñecas, etc. A mí lo que me impresionó fueron las reproducciones de ejércitos con soldados de plomo, especialmente un desfile de soldados nazis, presidido por el mismísimo Hitler!!
Pero donde estuvimos más tiempo fué en el Palacio: en una de las cumbres más altas de la Sierra de Sintra, existía un monasterio de principios del XVI. En el siglo XIX el príncipe consorte Don Fernando II compró las ruinas de este monasterio y encargó a un arquitecto alemán la reconstrucción y ampliación para convertirlo en residencia de verano de la familia real portuguesa.
Paço da Pena (la fecha está mal, ya que era agosto)

Las obras duraron 47 años y se hicieron siguiendo el gusto romántico alemán, propio de la época. Es una mezcla de elementos arquitectónicos de muy diversas procedencias: árabe, ruso, gótico, renacentista, manuelino, militar…
Para subir hasta la entrada del Palacio nos montamos en un trenecito que subía una empinada cuesta. Y menos mal, porque ya había una buena cuesta previa a esa!
Aquí donde está Mariví, que casi se la lleva el viento, es la cara norte del Palacio, y por ese lado soplaba un aire frío, mientras por la parte sur calentaba el sol con fuerza.

Desde lo alto la vista es impresionante

El interior se fue adornando a lo largo de los años con objetos muy diferentes, como lámparas de cristal de Bohemia y muebles muy trabajados de estilo romántico,indiano y rococó.
Cuando murió Don Fernando la propiedad la heredó una cantante de ópera que se había casado con Don Fernando al enviudar éste de la Reina Doña Maria II. Cuatro años después, la vendió al Estado y en 1910, con el inicio de la Repúbica, se transformó en Museo Histórico y se abrió al público.
En el interior do paço. La foto está borrosa porque la hizo Mariví con su teléfono móvil (no dejaban pasar cámaras al interior)

Alrededor del palacio hay un parque lleno de fuentes, caminitos, lagos, helechos enormes y árboles exóticos.
Mariví ya no tenía ganas de pasear por el enorme parque, y mientras ella hablaba por teléfono, yo me fuí a dar una vuelta. Me arrepentí un poco, porque luego no la encontraba y yo ya estaba cansadísima!!

Después de merendar y descansar, retornamos a Lisboa y llegamos bien entrada la noche. Paseamos un rato por el paseo del río, que estaba precioso con todas las luces del puente 25 de abril y las de la ciudad reflejándose en el agua...
