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Galicia, Asturias, Cantabria

Una semana por Asturias y Cantabria

Por Zeltia2ª - 8 de Agosto, 2005, 2:21, Categoría: Galicia, Asturias, Cantabria

El verano es una buena época para visitar el norte, por aquello de que hace menos calor.
Mi compañera de escapaditas, Mariví, estaba pasando unos días en Coruña y nos montamos en mi ford-ito a pilas con la idea de recorrer Asturias y Cantabria lo que nos diese tiempo, sin agobios, en una semanita.
La idea era pasar por León -yo tenía interés en conocer la catedral y los locales de comer y beber de por allí- para entrar después en Asturias, visitando Oviedo, hospedarnos cerca de Arriondas, Cabrales y Picos de Europa, y en Cantabria: Bárcena, Santillana del Mar, y el regreso por la costa, visitando los pueblecitos costeros hasta llegar a Coruña, de vuelta.
La primera parada fue en Astorga, estaban en fiestas, y toda la ciudad estaba un poco cambiada... Además de visitar el palacio episcopal (donde Marivi fue perseguida por la celadora) dimos una vuelta por la feria. Había algunas manifestaciones artísticas, pero desde luego la más sorprendente fue en una plaza donde la fuente central estaba rodeada por montones de zapatos, de todos los tamaños y colores, dejados allí como olvidados...

ArteenAstorga

Continuamos para León y esa noche vimos la catedral iluminada, la casa botin y sobre todo degustamos los magníficos embutidos en la zona de los bares y pubs. Había muy buen ambiente, yo me lo perdí un poco porque me encontraba un poco griposa. Pero al otro día por la mañana, paseando por el barrio antiguo nos encontramos de bruces con un mercado en plena Plaza del ayuntamiento, con lo que nos gustan a nosotras los mercados, este tenía de todo: capones vivos atados por la patita, pobres, todo tipo de chorizos y embutidos, uvas "de vino" -no de mesa- que son las que me encantan... compré bastantes para comer por el camino a Oviedo.
En Oviedo nos extrañó encontrarlo un poco vacío... ¿dónde estaba la gente?, al lado de la catedral festejaban una boda con gaiteiros.
Comimos una comida deliciosa con una receta de pescado típica... Cuando llegamos a Arriondas, y buscamos nuestro hotel en el campo: en Cuadroveña, un sitio precioso en medio del campo. Cuando dejamos las maletas y abrimos las ventanas para ver la estupenda vista pronto sería de noche, y se oían los grillos, y los perros ladrando a lo lejos de vez en cuando...El aire olía a limpio, y se respiraba paz y tranquilidad...
Cenamos algo en Arriondas y fuimos a descansar, teníamos al día siguiente la excursión a los Lagos de Covadonga.
LagosdeCovadonga
Subiendo por una carretera con mucha vegetación, llegamos a Covadonga, pero continuamos hasta arriba, a los lagos, para aprovechar la mañana.
Toda la carretera y los montes, mientras subiamos hacia los Lagos de Covadonga estaba llena de vacas con sus cencerros, ellas eran las dueñas y te miraban despistadas, pero no sorprendidas, y desde luego, sin inmutarse...
LagosdeCovadonga,carreterayvacas
Mariví posando con  las vacas "aparcadas".
LagosdeCovadonga,aparcamientoyvacas
Hacía mucho calor, y había muchos turistas, trasiego de coches... es una pena. Yo soy de las que va en coche a todas partes por mi baja forma física, pero creo que no debería estar permitido el paso de los coches. Tal vez podrían solucionarlo poniendo un determinado número de autocares especiales al día. Y potenciar la subida para senderistas con algunos servicios por el camino.
Con el hambre de las 2 de la tarde, bajamos de nuevo para ver "la santina" que Mariví estaba interesada. Yo no, porque soy una descreída. Fuimos a ver la cueva donde esta "la santina" o Virgen de Covadonga, que se supone que ayudó a Don Pelayo a expulsar a los arabes sarracenos que habian ivadido
estos pueblos allá por el siglo X...
Y ese nombre de Don Pelayo tenía un precioso restaurante, donde me invitó Mariví a comer una selección de quesos de la zona... al fresquito, con maravillosas vistas, con aparcamiento propio... qué bien viven los ricos... mientras las miriadas de turistas luchaban cuerpo a cuerpo por conseguir donde dejar el coche a menos de 3 km. de la cueva...
Restaurante en Covadonga
Covadonga, queso y vistas
Teníamos reserva en un hotel rural en CABRALES que es la comarca más alta de Asturias, la puerta de entrada a los Picos de Europa,la cuna del famoso queso Picón o de Cabrales. Aunque allí hay la mayor variedad de quesos de toda Europa, porque cada pastor puede tener su propia manera particular de elaborar un queso.Tienen cuevas con un determinado grado de humedad donde estos fuertes quesos fermentan y se hacen...
Mariví posando en la ventana del Hotel en Cabrales. ¡vaya vista eh¡
2004 Cabrales ventana hotel
El turista que va allí se dedica principalmente a hacer rutas de senderismo,
descender los rios en canoas o, los mas atrevidos, escalar algun picacho. El mas conocido de la zona es el Naranjo de Bulnes. Una mañana subimos al mirador en coche, claro está, en cada recodo estábamos a punto de caer por el barranco. Mi admiración para todos los que habían dejado el coche abajo -que es lo que se debe de hacer- . Estuvimos allí un buen rato admirando el paisaje y mirando al pico, con la duda si acercarnos atravesando la tierra al pueblo de Bulnes -el acceso es a través de un túnel- Un señor muy mayor que subía tranquilito, si, digo, tranquilito, por la empinada cuesta, (vivía todavía bastantes metros más arriba del mirador), nos estuvo contando como era la vida allí cuando él era joven y estaban casi sin contacto con la civilización.
Ibamos dispuestas a hacer la ruta del Cares, ropa, calzado, mochila con picnic... y cuando llegamos al lugar donde se deja el coche... ¡cielos, una procesión!, ah no, era media españa que se disponía a hacer la ruta... entre las pocas ganas de andar y lo poco apetecible que parece meterse por un camino lleno de gente... mejor nos fuimos a comer el picnic a una pradera tranquila, y nos tumbamos al sol a hacer la digestión... Además, yo tuve mi parte emocionante... fui a hacer pis entre los arbustos al lado de un riachuelo y de repente veo una culebra nadando entre las piedras con una ranita verde en la boca, que todavía movía las piernas, o eso me pareció... lancé un grito,como en las pelis, e inmediamente escuché la puerta del coche que se cerraba... me extrañaba que mariví no viniese a ver qué ocurría, hubiera querido mostrarle la culebra... y me la veo encerrada en el coche, ¡con los seguros puestos! valiente ayuda. Si es que una no puede ir al campo con una pijita de ciudad.
Una mañana hubo una feria "medieval" en Cabrales. Allí tomamos chorizo a la sidra y compramos sidra, queso y productos típicos. Muuuuchos productos típicos.
Cabrales feria
Nosotras hacíamos turismo tranquilo y consumista.
Pequeñas excursioncitas, disfrutando del paisaje. 
Una tarde subimos a un pueblecito que se llama Sotres, por una carretera increíble, sube, sube, que parecía que subíamos al cielo... Camino de Sotres nos encontramos al borde mismo de la carretera con este puente de la fotografía. En Sotres cenamos una fabada ¡para recordar en el futuro!, tampoco había mucho más que pudiéramos hacer allí, salvo un par de tiendas para turistas, algunos hotelitos y restaurantes, el pueblo es muy pequeñito y ofrece el interés paisajístico principalmente.
Imagino que distinto es para los montañeros y senderistas. Lo malo fué al bajar, oscuro como boca de lobo, sin cruzarnos con un solo coche... por aquella carreterita estrecha y zig-zagueante. Ya me veía en el barranco.
Puente en la carretera de Sotres
2004 Picos de Europa
 
Otro día nos acercamos hasta Potes, desde Cabrales. La carretera va encañonada en un desfiladero, el paisaje es impresionante, pero un poco opresivo para los acostumbrados a los paisajes abiertos, como le ocurría a Mariví, que le daba algo de claustrofobia.
Es una carretera nacional peor que una comarcal, ya se podía gastar un poco de dinero el ministerio... por ella entramos en el Valle del Liébana . Hasta hace poco solo se podía acceder a él a través de desfiladeros peores que el que acabábamos de pasar, que podían quedar bloqueados por la nieve. Por eso era el último reducto de los irreductibles...
Este valle no fué invadido ni por los romanos, ni por los árabes... al contrario en él se escondían las gentes huyendo de los invasores...
En Potes,se celebra los lunes un mercado muy colorista con ganado y productos de la tierra. Me dió pena perdermelo.
En esta foto estoy yo en Potes, junto al río.
Potes río
Potes está abierto al turismo, con muchos mesones y tabernas, restaurantes y hoteles. Tiendecitas de productos típicos como la miel y el orujo de la Sierra del Oso...
Gastronomía del valle de Liébana
Potes
Yo cené el cocido liebaniego, que me llevó hacer la digestión
por lo menos 5 horas... pero estaba buenísimo. No me extraña que sea típico para los del lugar, en invierno con el frio, le dará muchas calorías...
Mariví posando en la ventana del hospedaje: casa de la frama. Como se ve, yo tenía una fijación por fotografíar las ventanas y sus vistas, con modelo incorporada. 
PotesventanaHotel
Existe una leyenda, que tiene que ver con un oso y un buey... pero esa es
otra historia... el caso es que allá por el siglo VIII vivió por este valle el Beato de Liébana.  Escribió los "comentarios al Apocalipsis" cuando aún no
existía el español como lengua. Escribió en latin, claro está´, y él fué el
primero en "iluminar" sus manuscritos, por eso desde entonces a este
tipo de códices se les llama "BEATOS"...
En el Monasterio de Santo Toribio, están expuestos en vitrinas unos 30 códices, abiertos por las páginas más mágicamente iluminadas...
Aquí estoy posando delante del monasterio de Santo Toribio.
Santo Toribio de Liébana
Decidimos pasar a Bárcena La Mayor atravesando el desfiladero de la Hermida y recorriendo una carretera de montaña, señalizada prohibido circular a más de 30 km/h, con puertos y barrancos, la verdad que hubo algunos momentos en que pensamos que nos habíamos equivocado, porque nos llevó mucho tiempo... nos entró hambre, no encontrabamos más que pequeñas aldeítas, en una de ellas encontramos un restaurante de carretera para descansar de tanta curva y reponer calorias.
Pueblo de montaña De Asturias a Cantabria
Llegamos a Cabezón de la Sal y de allí tiramos para Barcena Mayor. Esta última parte del recorrido era una carretera muy buena, un camino sosegado entre bosques autóctonos de avellanos y frondosos castaños, todo vegetación.
La carretera termina allí. Comenzó a lloviznar, y aunque esto deslució un poquito la visita, también ganamos imaginar cómo sería vivir allí en pleno invierno...
Barcena
Barcena La Mayor
Este pueblo de Bárcena la Mayor está declarado conjunto histórico-artístico,
allí se conserva la casa más antigua de arquitectura popular de la zona...
no se puede construir nada moderno, todo está como detenido en el tiempo...
 
Ni siquiera hay tiendas para turistas ni montones de tabernas y terracitas. Solamente encontramos una tienda de productos de la zona y dos de artesanía en madera y un par de bares o mesones.
Cuando llegamos a Santa María del Mar, yo estaba cansadísima y mi malestar había regresado. El pueblo entero estaba tomado por los turistas.
El hotel que teníamos en la calle principal había traspapelado nuestra reserva, allí esperando con las maletas, el calor y el cansancio... Mariví se encargó de todo, menos mal, porque a mi me daban ganas de irme a dormir al coche directamente. Desde el hotel que metieron la pata nos gestionaron otra habitación en otro, no tan bonito, pero con unas personas muy amables y atentas. Y menos mal, porque esa noche me sentí verdaderamente indispuesta, ayyyy qúé malita. Y por la mañana tempranito le prepararon a Marivi una manzanillita para que me trajera a la habitación... Ese dia teníamos vez pedida para visitar la Cueva de Altamira, pero yo no podía con mi alma, y fue Marivi sola, antes me trajo de un restaurante un tuper con una merlucita a la romana, que a mí solo me producía náuseas sólo de mirarla.
Allí en mi camita, viendo la vaca que pastaba en un prado desde mi ventana, me puse al día de los líos de aqui hay tomate con la duquesita. Cuando volvió Mariví traía muy mala cara, que si el calor, que si el estómago... segun dijo fué ver la vaca desde la ventana, pensar en la leche y tener que ir a vomitar al baño.
Pues estamos buenas. Allí las dos tiradas echas polvo. Al atardecer bajamos a comprar remedios a la farmacia.
Ya se nos habian quitado las ganas de seguir a Santander... decidimos venirnos despacito al dia siguiente y dormir por el camino si nos apetecía.
Emprendimos el regreso ya mucho más restablecidas, aunque débiles, y cagándonos en Santillana del Mar.
Vinimos parando en los pueblitos como Comillas, San Vicente de la Barquera, Ribadesella, Cudillero, Luarca,  y Ribadeo (en Galicia ya)... cerca de allí está la Playa de las Catedrales, que le llaman así, porque rompe el mar con fuerza y fué horadando cuevas en los acantilados y dando formas caprichosas a las rocas...
Playa de las Catedrales
Playa de las catedrales Ribadeo
A pesar de enfermar, me ha encantado el viaje. Y el pequeño ford se portó, a pesar de sus añitos y sus achaques... pero la próxima, mejor en el BMW de mariví :-p

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